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Ascenso al Volcán Domuyo




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Expedición al Volcán Domuyo

Te invitamos a vivir la experiencia de transitar por el cerro más alto de la Patagonia; descubrir un paisaje imponente, donde podrás ser parte del cruce de un río típico de montaña, pendiente con acarreos, travesía por un nevé, todo ello sumado al encanto de su mística leyenda, que formarán parte de esta formidable aventura.

Nuestra prioridad es tu seguridad, de esta manera te abrimos la puerta para iniciar el ascenso al cerro Domuyo. Para ello contamos con Guías lugareños que poseen una prestigiosa experiencia, la de haber nacido en la montaña, capacitados y conocedores del terreno como nadie. Forma parte de nuestra próxima expedición.

Expedición Domuyo $1350 Servicio Base







Itinerario


Día 1
Recepción en la ciudad de Andacollo
  • 17:OO hs. Recepción en la ciudad de Andacollo(1100msnm)
  • 20:00 hs. Reunión informativa y chequeo equipo
  • 21:30 hs. Cena
  • Pernocte
Tramo Sin Dificultad


Día 2
Inicio de ascenso al campamento
  • 07:00 hs. desayuno
  • O7:40 hs. salida al cerro Domuyo
  • 11:00 hs. arribo a "Punta de Camino" - Inicio del trecking 2400 msnm
Tramos de Dificultad Media
 
Inicio de ascenso al campamento
  • 14:00 hs. aproximadamente arribo a Campo BASE
  • Almuerzo y descanso
  • Armado de campamento
  • Altura 3000 msnm
Tramos de Dificultad Media


Día 3
Ataque a la Cumbre
  • 10:00 hs. Desayuno - libre
  • 12:30 hs. Almuerzo
  • 14:00 hs. Caminata aclimatación a 3600
  • 18:00 hs. Instrucción sobre transito con grampones y piquetas
  • 21:00 hs. Cena - descanso
Tramo de Dificultad Media


Día 4
Arribo a Villa Aguas Calientes
  • 04:30 hs. Desayuno
  • 05:00 hs. Inicio ataque a la cumbre
  • 07:30 hs. Parada prolongada a 3800 msnm
  • 10:00 hs. Tránsito nevé con pendientes de hasta 45°
  • 13:00 hs. Cumbre
Tramo de Dificultad Alta
 
Arribo a Villa Aguas Calientes
  • Hora límite para realizar cumbre 15:00
  • 13:30 Almuerzo y descenso
  • Caminata de 10 hs. ascendiendo 1.700 m de desnivel
Tramo de Dificultad Alta
 
Arribo a Villa Aguas Calientes
  • Descenso a campamento BASE
  • 18:00 arribo a campo BASE
  • Merienda y descanso
  • 20:30 hs. Cena
  • 21:30 hs. Descanso
  • Variable de tiempos estimados en función del resto físico del grupo o el clima adverso
Tramo de Dificultad Alta


Día 5
Recepción en la ciudad de Andacollo
  • 08:00 hs. Desayuno
  • 08:30 hs. Desarme de campamento
  • 09:30 hs. Inicio descenso
  • 12:30 hs. Arribo a Punta de Caminos
  • 13:30 hs. Visita a geiser Los Tachos
  • 14:30 hs. Arribo a Villa Aguas Calientes
  • Bañños termales, almuerzo (asado de chivito criollo)
  • 16:00 hs. Regreso a Andacollo
  • Visita de lugares de interés y miradores
  • 19:00 hs. Llegada a la ciudad de Andacollo
  • 21:00 hs. Evaluación de la expedición
  • 22:00 hs. Cena – pernocte en Cabañas
  • FIN DE LA EXPEDICIÓN
Tramo de Dificultad Baja

Es posible que el PROGRAMA PROPUESTO SUFRA MODIFICACIONES (Ej.: campamento intermedio a 3800 msnm), en función del análisis y las decisiones del líder de la expedición, teniendo en cuenta el estado físico de todos y cada uno de los expedicionarios y/o el clima.

Siempre se prevee un día mas con el objeto de postergar la cumbre en función de la evaluación realizada por el líder de la expedición.

Relación Guía/Cliente: 1-5 de superar este número se agrega un asistente y así cada 4 integrantes.

Opcionales:
La contratación de más guías o asistentes.




Calendario de expediciones programadas - Temporada 2009 / 2010

2009

NOVIEMBRE DICIEMBRE
  5 al 9
20 al 24
18 - 22

2010

ENERO FEBRERO MARZO ABRIL
8 al 12
5 al 9
12 al 16
Semana Santa
22 al 26
25 al 29
19 al 23


Importante: Programamos fechas solicitadas por grupos de 5 o más integrantes.
Empresas: Programamos fechas solicitadas.



Presupuestos de Expediciones


$1350 - BASE

$1700 - EQUIPO FULL

Incluimos: Incluimos:

  • Servicio Guía
  • Comida expedición
  • Carpas
  • Bastones
  • Piquetas
  • Grampones
  • Equipo de cocina
  • Handy VHF
  • Porteo de Equipo
No incluye
  • Guantes
  • Cubre pantalón
  • Polainas
  • Mochilas
  • Gorro
  • Aislante para dormir
  • Traslados Andacollo - Domuyo - Andacollo

  • Servicio Guía
  • Comida expedición
  • Carpas
  • Bastones
  • Piquetas
  • Grampones
  • Equipo de cocina
  • Handy VHF
  • Guantes
  • Cubre pantalón
  • Polainas
  • Mochila
  • Guantes
  • Gorro
  • Porteo de Equipo
  • Traslados Andacollo - Domuyo - Andacollo

  • BASE + alojamiento noche previa y posterior al ascenso + cenas : $ 1650
  • FULL + alojamiento noche previa y posterior al ascenso + cenas : $ 1950
  • (el alojamiento es en cabañas u hoteles)

Los pagos se realizan por transferencia bancaria o giro postal.


Datos para Transferencia o Depósito Bancario

A nombre de: Raúl Ariel Aravena – CUIL: 20-23926282-2

Caja de Ahorro Banco Provincia de Neuquén N° 193403

CBU: 09700079-55001934030011


Contacto

Oficina central: 02942 - 15401326

Andacollo - Neuquén - Patagonia Argentina




Consideraciones finales

El cerro Domuyo, ubicado en la denominada "Cordillera del Viento", al norte de la provincia de Neuquén, es una montaña que demanda esfuerzo físico y resistencia corporal, es por eso necesario tener condiciones físicas y un entrenamiento moderado.
Para entrenar es recomendable realizar actividades aeróbicas: trote, bicicleta y ascenso y descenso de escaleras o superficies con desnivel. Para trotar sugerimos hacerlo con una mochila pequeña, aumentando progresivamente el peso de la misma. Debido a las características de lugar en el que estaremos transitando, las condiciones de la montaña y el clima, la exposición a pendientes nevadas y la necesidad de armar y desarmar campamentos con un mínimo grado de suficiencia, este programa está considerado como "expedición". Durante el primer día de ascenso, hasta el Campamento 1, las personas que así lo deseen, podrán alquilar un caballo de montar. En caso de hacer el recorrido a pie cada pasajero deberá cargar su mochila con el equipo personal, lo que implica un peso de entre 5 y 7 Kg.

Si se modifica el programa original y se realiza un campamento Intermedio o Campamento 2, cada pasajero deberá cargar su mochila con el equipo personal, el provisto - grampones, bastones y piqueta -, entre 5 y 6 litros de agua, la carpa a compartir y una parte de la comida del ascenso, lo que implica un peso de entre 20 y 25Kg.(aproximadamente) si se respeta la lista de equipo personal recomendado. Las horas de caminata consignadas son tiempos promedio de 40-50 minutos y consideran paradas de 10-20 minutos, estos tiempos pueden variar en más o en menos según el ritmo de marcha del grupo. Durante el período de ascenso se ofrecen cuatro comidas en forma abundante buscando lograr un men&ucute; que no sólo contemple los gustos de los pasajeros sino también sus necesidades energéticas. Del mismo modo es recomendable que durante las caminatas se ingiera alimentos energéticos - frutas secas, barras de cereal - caramelos y golosinas.

En todos los campamentos se cuenta con carpa cocina. Del mismo modo se cuenta con equipo completo de cocina. Los pasajeros deben llevar su vajilla. El armado de las carpas es realizado por los integrantes de la expedición con el asesoramiento del guía y el asistente.


Primera cumbre del Domuyo

16 de noviembre de 1903

Del libro: "Por el Alto Neuquén – Ascensión al Pico Domuyo" – "Diario de viaje de Chos Malal al río Varvarco por el río Neuquén, regreso por el río Curileo. Resumen general". (1903) – Sacerdote Lino del Valle Carvajal - Buenos Aires. Librería salesiana del Colegio Pío IX – Primera edición 1906.- Hay una reedición de SIRINGA Libros - Neuquén, 1980.-

RESUMEN Y RECORRIDO:

El libro relata el viaje del Padre Lino del Valle Carvajal al Alto Neuquén y forma parte de otros tres libros más sobre la Patagonia, (entre ellos uno sobre el Tromen y Caicallén), que escribió este destacados sacerdote y científico salesiano, de nacionalidad uruguaya. Son raros y casi desconocidos frutos de su conocimiento personal de los lugares visitados, con abundancia de datos científicos que hacen a las alturas, temperatura, posiciones geográficas y datos de flora y fauna de las zonas recorridas, al igual que informaciones de la vida social de aquellos tiempos y específicamente valioso para nuestra zona norte neuquina.

Con siete mulas, un caballo y un carguero para los víveres y los instrumentos científicos, el Padre Lino Carvajal parte de Chos Malal el 10 de noviembre de 1903 acompañado por su hermano Gumersindo D. Carvajal, del vecino Olegario Ocampos, y Santiago Foggiarini. Cruzando el Curi Leuvú se dirige al actual El Alamito y continuando por el Chacay Mellehue cruza la Cordillera del Viento y se aloja en La Primavera. El 11 recorre los campos de explotación aurífera en lavaderos y vetas de Milla Michi Có y Huaraco donde registra preciosos datos de los orígenes de la minería del oro en la región. El 12, desde Huaraco y bordeando la margen izquierda del Neuquén, llega hasta el arroyo Butalón. El 13 hace el recorrido hasta Los Bolillos sobre la costa del Varvarco. El 14 acompañado del chileno José Roza Flores y los peones J.M. Ibáñez y José B. Vega, llegan a alojar a los baños del Ag ua Caliente. El 15 sube por al arroyo Manchana Covunco, alojando en un campamento encima de El Humazo. El 16 se realiza la ascensión al Pico Domuyo. El 17 llegan a alojar a Casa de Piedra en las alturas del Atreuco. El 18 bajan hasta la costa del Curileuvú alojando cerca del Molulco. El 19 regresan a Chos Malal deteniéndose a visitar las minas de carbón de Chacay Melehue.


Así describe el ascenso Gumersindo D. Carbajal:

"15 Noviembre: Partimos del Humazo hacia el Domuyo llegando a una pampita donde nuestro jefe determinó desensillar para explorar los contornos. Estábamos detrás de un cerro o alto lomo que ocultaba únicamente al Domuyo. Rosa Flores acompañó al Padre en esta excursión preparatoria subiendo al cerro que nos servía de reparo. Lo llamó 15 de noviembre y desde allí pudo darse cuenta por donde debíamos acometer la subida al día siguiente...

16 Noviembre: A las 5 de la fresca mañana el Padre celebró la Misa como de costumbre. El altar se armó con los cajones y cangallas haciéndole reparo con las matras para que no se le apagaran las luces, pues el viento a 2.800 metros es algo penetrante y remolinoso. En todos se notaba una gran atención pues era el día que debíamos desencantar al temible Domuyo.

Eran las seis cuando nos pusimos en marcha orillando el costado izquierdo del Cerro 15 de Noviembre. Así continuamos hasta caer a un torrente de aguas negras. Fue un continuo desbarrancarse por derrumbaderos de yeso y cenizas volcánicas. En una parte fue necesario usar el pico para quebrar algunos puntos que permitieron pasar al carguero con los víveres e instrumentos.

La subida hacia la pampa del Domuyo no fue menos peligrosa, pues se desmoronaban pedazos de tierra y grandes piedras. Trepados a esta parte todos creíamos haber violado la puerta del famoso palacio. Como nadie conocía el lugar el Padre nos servía de guía, siguiendo la dirección más conveniente.

A las 9 ¾. hicimos alto en una especie de plazoleta que se llama de San Gregorio.

Desensillamos y nos preparamos para la ascensión a pié. A decir verdad el pico no nos parecía muy alto ni tan difícil y creíamos poder llegar entre las 12 y la 1 de la tarde. Por esto, cargamos solamente los víveres para el almuerzo que íbamos a hacer sentados en los puntos más sobresalientes del pico, que el Padre decía no se elevaría a más de 600 metros, no sé si por ocultarnos la distancia o porque así le pareciera. ¡Que la jugarreta de ocultarnos las distancias era vieja para nosotros!

Algunos íbamos en manga de camisa y con la ropa más liviana; los chilenos se ataron la cabeza para que el viento no les llevara el sombrero. Arreglados los caballos el Padre nos dividió en tres secciones, cada una con una cuerda de salvación y parte de víveres. La 1ª la formaba el Padre Lino Carvajal, José Rosa Flores y el peón José M. Ibáñez; la 2ª yo y Don Olegario Ocampo; la 3ª Santiago Forgerini y el otro mozo chileno B. José Vegas.

Teníamos casi al SO el pico del Domuyo y el humo de la Olleta Bramadora al Oeste. Un arroyito de altas barrancas nos separaba de la pampa o plataforma de la Olleta.

Así dispuesto, el Padre tomó la puerta siguiéndole todos. Bajamos al torrente fácilmente pero ya la subida empezó a ser difícil. Con todo, la superamos y nos dirigimos, siempre detrás del Padre que muy luego nos dejó a cierta distancia. Pasamos una lagunita, que se llamó del Pato porque este pobre pato voló asustado al ver y oír pisar aquel suelo lo que tal vez nunca habían hecho pies humanos.

Desde este punto empezó lo más duro de la empresa. El terreno parecía elevarse a propósito y los montones de pedregullo se escurrían con nosotros que era un gusto. ¡Cuántos golpes..!¡Cuántos resbalones..!

También vimos parado al Padre en un cerrito junto a la Olleta desde donde nos hacía seña para elegir el mejor camino. Pero nosotros ya sudábamos y D. Gregorio protestaba de no querer seguir. Al fin llegamos y visitamos el terrible chorro de agua y vapor, cuyos ensordecedores bramidos repercutían en las rocas con altísimo rumor. Aquello era infernal: el vapor salía con un olor azufrado de un agujero que pudimos ver de cerca. Yo pagué el pato como se dice, pues al querer pisar en terreno lleno de costras calientes, una de estas se rompió y me quemé un pié; mi pobre alpargata quedó adentro sacándola después medio cocida. El terreno es algo tembloroso y en el mismo orificio principal de la Olleta Bramadora todo está oscilando.

Después de reposar como media hora, salimos a las 12 hacia un boquete que a todos nos parecía estar a doscientos metros y no tener más de cincuenta metros de alto. ¡Qué engaño..! Dos horas echamos en llegar hasta él, atravesando montones de nieve endurecida. Cuando subimos todos, se le llamó “Portillo gracias a Dios” porque todos las dimos. La subida inmediata a éste se componía de fragmentos sonoros que nos recordaban las historietas de los cencerros y cascabeles.

Desde este portillo, nos dirigimos hacia una lagunita que se extendía sobre una pendiente, cosa muy rara si no se supiera que la constituía por encima un transparente cristal de hielo. Se le llamó Laguna del Engaño, por un chasco que le pasó al Padre.

Seguimos luego por un terreno barroso por los deshielos, trepando cerros y más cerros, cada vez más postrados. Uno se llamó Roza Flores, otro Santiago, otro Gumersindo y otro Olegario Ocampo. El Padre daba los nombres a los cerros donde alguno sufría alguna peripecia, un golpe, un resbalón, un tajo en las piedras cortantes. Si sólo por los golpes hubiera querido dar nombres, creo que hubiera tenido que repartir los nombres más de cincuentas veces por persona.

En el cerro Santiago, antes de treparlo, el Padre quiso atravesar un ventisquero que nosotros le aconsejamos no lo hiciera; pero él se fue como de costumbre, cargado con sus instrumentos y un rebenque en la mano. A pocos metros le vimos hacer un rápido movimiento y caer arrastrado por la nieve; creímos que iba a perecer, cuya idea nos petrificó; pero por Providencia santa no sé qué vuelta dio y pudo venir a caer cerca de unos peñascos negros. Apenas llegó dijo: “No es nada, creía que la nieve era más dura”, se levantó, no sufrió nada, salvo un dedo y las manos un poco peladas. Dijo que el taco de las botas y el rebenque le habían favorecido.

Pasado el risco Santiago, donde éste también se cortó un dedo, nos paramos a comer algo. Estábamos todos muy cansados. Eran las 3.45 p.m. y el Padre decía que aún había que subir. Los mozos chilenos eran los que estaban más rendidos y uno que venía con los ojos colorados, decía le venían vómitos. Comimos con verdadera hambre y tomamos unos tragos de licor. El agua era la nieve azucarada. Allí nos agarró un poco de viento.

Continuando nuestra marcha los chilenitos se quedaron atrás y uno de ellos dijo que no le era posible ir adelante, que ellos ya habían hecho lo bastante, para vanagloriarse de haber subido al Domuyo. Al poco rato cayó uno y se puso cadavérico. El Padre opinó entonces que era mejor dejarlos, dándoles unos tragos de licor. Como el tiempo andaba mal, los chilenitos creían que nos iba a tomar la tormenta de nieve del Domuyo y temían más. El Padre, no obstante nuestro cansancio e indicaciones de regresar, persistió en llegar hasta el fin. Yo y Santiago nos habíamos propuesto acompañarle hasta morir. Roza Flores, también quería venir con el Padre y llegar hasta donde él llegara. Así seguimos, unos muy distantes de otros y magullados de golpes. Pasada la tormenta de granizo y las nubes que nos envolvieron llegamos a las 7 a un cerro donde D. Olegario no pudo mas seguir. “Me quedo aquí –me dijo- dígale al Padre que lo esperaré hasta que vuelva, si es que vuelve”. Este cerro se llamó después, Olegario. A las 7.35 p.m. llegó el Padre al pico principal a la entrada del sol: detrás de él llegó Santiago luego Roza Flores y yo. Desde esta altura de 4300 metros, se abarcaba un horizonte inmenso, las cordilleras parecían cerritos. Una vez allí, el Padre me vino al encuentro diciéndome: “Apúrate a llegar que vamos a saludar el pico con salvas”. A la verdad, yo tenía muy pocas ganas de saludar, pero su palabra y alegría me reanimó. Cuando nos reunimos, todos estábamos conmovidos. Enseguida el Padre con su máuser, Santiago con la carabina y yo con mi revólver hicimos una descarga en dirección a unos altos peñascos vivando a la República Argentina. Luego otra descarga y un tiro final de revólver. Siete detonaciones, un disparo por cada una de las siete personas que habíamos empezado la subida, de las cuales tres se habían quedado atrás. Al fin vivamos a la Argentina, al Uruguay y a Chile. El Padre nos invitó a rezar tres Páter y una Salve a la Divina Providencia para que nos protegiera en el descenso, pues la noche empezaba a llenar de oscuridad la montaña.

Habíamos echado diez horas en subir. Dando la vuelta, a las 8, encontramos a D. Olegario y se labró un acta que se introdujo en una botella de cerveza que se bebió con D. Olegario. Está escrita en lápiz, y se metió entre unas rasgaduras del risco Olegario. Enseguida emprendimos la bajada medio a la carrera y dándonos golpes a cada momento. Yo y D. Olegario caímos encima uno de otro muchas veces; parecía que cuando el de adelante caía, al otro se le aflojaban las piernas y se venía encima del primero. Sólo el Padre parecía tener piernas de acero; marchaba como por tablas por pendientes inclinadísimas. La noche se hizo oscura y tormentosa. Cuando llegamos al portillo “Gracias a Dios”, se deliberó qué debíamos hacer. “Seguir adelante”, dijo el Padre y bajamos separándonos inmediatamente. Yo seguí siempre al lado del Padre; temía que su arrojo lo llevara a una desgracia. ¡Qué oscuridad en esta parte de la Olleta Bramadora! Esta con sus bramidos llenaba los recónditos de las rocas. ¡Cuántos golpes en el hielo!

Todos habíamos gastado el primer par de alpargatas y el segundo no andaba mejor. Santiago, que venía con nosotros, tuvo que ponerse las botas y fue un triunfo calzárselas. ¡Pobre muchacho! Como tardara mucho y el Padre lo ayudara nos respondió: “Yo me quedaré aquí; no me entran las botas”. Tenía los pies estropeados y no hubiera podido seguirnos descalzo. En vista de esto le ayudé a ponérselas y marchamos. A las 10 habíamos llegado al portillo “Gracias a Dios” y a las 11 ¼ llegamos al arroyo del Salto, que estaba crecido. Como nadie se atreviera a pasarlo, el Padre fue el primero a saltar hacia una piedra que sobresalía. Detrás de él D. Olegario, luego yo, después Santiago y Roza Flores. Pasado el arroyo, nos encontramos encerrados por un gran manchón de nieve perpetua.

Aquí fue el andar para arriba y para abajo, buscando por dónde salir del apuro, tanteando a oscuras o encendiendo fósforos para ver por dónde pisábamos. Al fin se nos concluyeron también estos, encontrando un manchón de tierra húmeda entre la nieve, por donde se decidió subir gateando. La cosa era peliaguda y Roza Flores fue el encargado de subir primero; detrás le siguió el Padre, llevando una soga que nos alcanzó como a los 10 metros. Luego se convino que Flores llevara la soga y que cuando llegara a lugar seguro se la tirara al Padre y éste a nosotros. Esta operación la repetimos cuatro veces hasta el fin. En la tercera el Padre estuvo por irse abajo a causa de un resbalón y una cascotada que cayó de arriba.

Por fin llegamos. Eran las 11 ¾.

Este fue el punto más crítico que hemos pasado y de mayor ansia. Una vez arriba, con la oscuridad reinante, nos perdimos andando un rato hasta que el Padre dio con nuestras pilchas. Allí se tomó otra botella y nos echamos a dormir a las 12 ¼ después de emplear cuatro horas en bajar."



* El Padre Carvajal, en el mismo libro, hace una descripción más científica y detallada del ascenso, muy larga para trascribirla aquí, sólo la descripción del momento en que hace cumbre:

"Después de salvar dos riscos, a las 7,35 pm de mi reloj llegué con Forgerini al pico principal, formado por unos peñascos de más de diez metros de alto, casi aislados. Pocos momentos antes se había entrado el sol en un lejísimo horizonte en dirección a Chillán para hundirse en el Pacífico en un dosel de purpúreas gasas de vapores.

Los Andes se habían convertido en lomas ondulantes cubiertas de nieve y de lagunas, donde se levantaban unos 16 cerros poco altos, entre los cuales pudimos reconocer el Longaví, el Campanario, el Descabezado, el Tupungato, el Chillán, el Antuco, el Copahue, el Lonquimay y otros. Sólo el Tupungato y acaso el Tinguiririca elevan sus conos más altos que el lomo del Domuyo. También vimos las lagunas del Varvarco y la del Maule al sur del Campanario. Las cordilleras habían perdido por completo su majestad, y en el ánimo de uno le asaltaba la duda si acaso no se hubieran bajado a ser humildes colinas nevadas.

La altura a que habíamos llegado era de 3.439 metros sobre Chos Malal, a 1.100 sobre nuestro campamento y a 4.300 sobre el mar.

El suelo donde estábamos se componía de un esquisto metamórfico ferruginoso con espontones de rocas porfíricas o traquíticas. No había en ninguna parte señales de lava ni escorias u otras sustancias volcánicas características. No era pues el Domuyo un volcán. El gran lomo nevado se extendía al Sur en forma siempre de Domo; entre él y una línea de alturas paralelas hay un profundo precipicio a pique que tiene al fondo un ventisquero. Da vértigos aproximarse a él y parece una falla entre las rocas primitivas; lo he llamado por esto, “Ventisquero del vértigo”.

De los siete que habíamos emprendido la ascensión sólo habíamos llegado cuatro: el suscrito, Forgerini, Roza Flores y Gumersindo. El señor Olegario Ocampos había quedado a 100 metros más abajo, rendido de cansancio.

Para tomar posesión de la cima hicimos siete disparos con nuestras carabinas y un revólver vivando a la Argentina, al Uruguay y a Chile que estaban allí representadas. El estruendo, si bien algo apagado, repercutió en los recónditos de la montaña, anunciando el triunfo del hombre civilizado que venía a hollar por primera vez esas cumbres excelsas.

La noche avanzaba y dando gracias a la Divina Providencia que nos había tan visiblemente protegido descendimos a las 7,40 p.m. A poco andar encontramos a nuestro amigo y allí destapamos una botella que habíamos reservado brindando con orgullo a nuestra victoria y a la confraternidad de las tres naciones. Luego labramos una pequeña acta escrita a lápiz encerrándola en la botella que ocultamos en una grieta del segundo risco hacia abajo, que llamamos Risco Olegario. En el acta consta la fecha, el nombre de las cinco personas presentes y el nombre de Pico Carvajal que mis amigos quisieron dar al que tantas fatigas nos había costado para ascenderlo".


LOS MIEMBROS DE LA PRIMERA ASCENSIÓN AL DOMUYO:
Padre Lino Carvajal, Gumersindo Carvajal, Santiago Forgerini, José Rosa Flores, Olegario Ocampo, José Manuel Ibáñez, José Benito Vega.


La leyenda del cerro Domuyo

Por boca de Guinechén o Gnechén, un machi (hechicero) supo que en la cima del cerro Domuyo estaba encantada una joven hermosísima, custodiada por un toro colorado y un caballo oscuro. Aquel, encarnando un espíritu tenebroso, hacía despeñar las piedras sobre los que intentaban acercarse, y éste, desataba el viento y las tormentas.

La joven había ido por oro -pues en la cima hay un tronco de oro- y había quedado encantada por los dioses de la Montaña.

Enterado de la revelación, un valiente cacique ofreció escalar el cerro, romper el encantamiento y rescatar a la joven. Pero ni bien puso los pies en las sagradas faldas del Domuyo, fue blanco de una lluvia de piedras sonoras. Después, piedras enormes que formaban los flancos del cerro, amenazaban desplomársele encima. No lo hicieron -dice la leyenda- por la especial protección de Hualichi, a quien había invocado y Guinechén que le había dado su asentimiento.

A cada paso arreciaban las piedras, y de pronto vio en la altura un caballo negro, y detrás el viento y la tempestad. La nieve y las ráfagas heladas le impedían continuar; se arrodilló y pidió a Guinechén le ayudara. En el acto cesó el temporal y las piedras dejaron de caer. Subió por un sendero y llegó a una laguna de aguas límpidas, donde oyó una voz que le susurró:

- Calla y pasa...

Al volver los ojos se encontró con la hermosa joven encantada, sentada sobre una roca de oro. Quiso tomarla del brazo para arrancarla de manos de sus guardianes, pero en el acto apareció el toro colorado dispuesto a embestirlo. Ante tan temible rival, optó por seguir su camino. Todos los senderos contiguos a la laguna estaban rodeados de aúreas piedras que brillaban con cegantes resplandores... Meditó un largo rato, y resolvió regresar, pero antes deseaba llevar un trozo de pro y alargó la mano para recoger un fragmento. Ni bien lo hizo, una lluvia de piedras cayó sobre su cabeza dejándole sin sentido, mientras oía a su alrededor voces que lo maldecían y risas satánicas... Cuando despertó un anciano se le presentó y le dijo:

- Este es el camino. Vuelve con los tuyos y no digas nada. Si revelas el secreto de lo que has visto morirás..., pero el cacique, demasiado valiente, reveló el secreto a su gente que decidió realizar una expedición llevándolo por guía. No pudo ser. A los tres días el cacique murió aconsejándoles que no intentaran llegar a la cima encantada. Y a los tres días subsiguientes murieron todos los que iban a realizar la expedición.

Desde entonces nadie más, nunca, osó escalar el cerro sagrado del Domuyo...




Información general sobre Domuyo

DOMUYO

Impropiamente llamado volcán, con sus 4.702 m., es la mayor altura de la Patagonia, que posee los únicos campos de hielo de la Argentina, -glaciares-, fuera del macizo cordillerano de los Andes. Es el cerro tutelar del Norte Neuquino, génesis de innumerables cuentos y leyendas, tratado siempre con respeto y veneración por los pobladores rurales: "el Padre Domuyo".

La primera relación de una ascensión a su cumbre, fue la expedición del Padre Lino Carvajal y cuatro acompañantes, culminada el 16 de noviembre de 1903. El coronel Olascoaga aseveraba haber coronado su cima, en 1882, pero sus datos no coinciden con la realidad. Recién en la década del 60 y el 80 hicieron cumbre expediciones militares y andinistas de la ciudad de Neuquén. Desde 1995, las expediciones a la cumbre han sido más frecuentes y en 1996,. Aunque el terreno en sí no presenta muchas dificultades para su ascensión, siguiendo la ruta del Manchana Covunco y La Bramona, con bases bien identificadas y seguras, sus repentinas tormentas de viento y nieve en medio de un día tranquilo, ha llevado a formar la leyenda de que el Domuyo "se enoja" cuando presiente la cercanía de intrusos que no le han pedido permiso para subir.

El Padre Carvajal fue el primero en recoger y dar a conocer algunas de las leyendas del Domuyo que más se conocen: la princesa del peine de oro; el caballo blanco y el toro renegrido; la lagunita con totoras de oro; la laguna congelada, espejo de la ciudad escondida y principalmente la leyenda del tronco de oro puro que existe en la cercanía de su cumbre. Quien haya observado en las tardes calurosas del verano, la puesta de sol reflejando sus últimos rayos en la dorada cúpula glacial del Domuyo, y a esto se le añade el ruido de los géiseres, olletas y fumarolas y el esporádico retumbar que llega desde las profundidades, tendrá pintado el origen y la "certeza" de todas estas leyendas.

Por su geología y morfología, el Domuyo no es un volcán, pero sí lo son pequeños cerritos de sus cercanías en los que se puede apreciar la lava que en algún momento surgió de ellos. La presencia en el Domuyo de esquistos metamórficos ferruginosos, yeso abundante y la presencia de amonites y peces petrificados en alturas de 3600 y más metros, dan cuenta de que el cerro, anterior al surgimiento de la Cordillera de los Andes, en algún momento fue fondo marino. Toda el área circundante es una inmensa caldera subterránea de agua hirviente cuyo vapor escapa a través de muchísimas manifestaciones hidrotermales. La Provincia ha encarado en el área el estudio para su aprovechamiento del reservorio subterráneo de vapor con fines de generación eléctrica geotermal y potenciar turísticamente la región.

Sobre su significado se han forzado diversas traducciones, siendo lo más correcto recomponerlo de dos vocablos indígenas: Dumdum = rezongar y Nuyun = temblar. La rápida pronunciación de estos dos vocablos, fueron transformándolos en Domuyo con el significado de: el que tiembla y rezonga, dando justificativo a las leyendas de los enojos y las corridas.

ANP (Área Natural Protegida Domuyo)

Clima

El clima es templado seco en verano y frío seco en invierno. La temperatura media anual es de alrededor 11ºC. Las precipitaciones anuales son de 150 mm. y los vientos del noroeste soplan con más frecuencia en primavera y verano

Geomorfología

En este lugar se encuentran rocas de la Era Mesozoica, abundando el basalto terciario y cuaternario, la traquita, el pórfido, la andesita y las rocas arcillosas y calcáreas. El área presenta un sin número de afloramientos rocosos de tipo columnar, grandes cañadones y valles glaciarios. Se destacan además el Volcán Domuyo, que con sus 4702 mts. es la montaña más alta de la Patagonia, y cumbres pertenecientes a la Cordillera del Viento, que con sus 75 km. de largo es uno de los accidentes geográficos más importantes de Patagonia. Existen fuentes termales, géiseres, fumarolas e intermitentes arroyos y vertientes de aguas calientes que en total suman 18, siendo las más importantes El Humazo, Las Hoyetas, Los Tachos y Aguas Calientes. En el área se pueden hallar restos fósiles de amonites.

Flora

En el área protegida Domuyo se encuentran representadas dos Provincias Fitogeográficas, la Patagónica (Distrito Occidental) y en las zonas más altas la Altoandina. La primera se halla representada por una estepa herbácea baja de neneo y coirones de los géneros Stipa, Poa y Festuca junto a otras especies acompañantes. La segunda es un semidesierto en el que abundan vegetales adaptados a soportar condiciones xéricas extremas, frío, fuertes vientos y notables acumulaciones de nieve. Sin embargo, en los cajones montañosos más protegidos de la Cordillera del Viento se puede encontrar una vegetación más exuberante con ñires, radales y maitenes creciendo a orillas de pequeños arroyos.

En las aguas del Arroyo Aguas Calientes existe una interesante comunidad de algas verdeazules (Cianofíceas) Termúfilas, es decir adaptadas a soportar altas temperaturas. Entre el material colectado se destacan las siguientes especies: Mastigocladus laminosus, Nostoc muscorum, Nostoc calcicola, Nostoc humifusum, Nostoc fritschii, Nostoc sp., Aphanocapsa sp., Cyanothese sp., Merismopoedia sp., Chroococcus sp., Lyngbya sp., Phomidium sp., Dasygloea sp., Toly pothrix sp., Microchaeta sp., Mastigoclaudus sp.. Esta comunidad algal sostiene una interesante fauna de invertebrados (moluscos, insectos, y arácnidos) y está sujeta a continua depredación debido a las propiedades curativas que se le atribuyen.

Fauna

No existen relevamientos de vertebrados en este Área protegida. Sin embargo se sabe que habitan en ella pumas, zorros colorados, chinchillones, cóndores, águilas moras y varias especies más de aves altoandinas. En varios de los arroyos correntosos del área protegida habita el pato de los torrentes.

(Datos obtenidos de informe Área Naturales Protegidas. Gobierno Provincia Neuquén)



Equipos


Mochilas

Capacidad mínima de 70 litros, anatómica, con regulación de arnés. Es conveniente probar la misma antes de la ascensión para evitar inconvenientes.

Bolsa de dormir

De hollofil, qualofil, o duvet, con un mínimo de -10° C.

Colchoneta aislante

Existen diversos tipos y grados de confort, es importante que aísle del frío del piso y se recomienda elegirla de acuerdo al peso y volumen. De poliuretano, neoprene o goma eva; nunca goma espuma ni nada que absorba la humedad.

Cantimplora

En cada tramo de la ascensión no habrá agua en la mayoría de los casos, por lo que cada integrante debería llevar 2 lt de agua para su consumo personal, se aconseja utilizar las botellas plásticas.

Sistema de hidratación (cantimplora, camelbak)

Una buena hidratación (¡hasta 1 lt/h!) mejora la oxigenación y nutrición muscular, la regulación térmica, la digestión, la lubricación de las articulaciones, la humedad de la piel; asegura un mayor rendimiento y pronta recuperación; previene la hipotermia (en días fríos) y la hipertermia (en días calurosos), las lesiones musculares, el agotamiento. Agregando 1/3 de tasa de glucosa y 1/4 de cucharada de té a 1 lt de agua se obtiene una solución isotónica con respecto a los fluidos corporales para lograr una óptima absorción a nivel intestinal. En general hay cursos de agua o nevé para abastecerse, siendo suficiente llevar envases de 1 ó 2 lt por persona..

Anteojos

Espejados y con protección de rayos ultravioletas e infrarojos. Con laterales (evita la entrada de los rayos laterales y el viento) o en su defecto envolventes. Unos lentes oscuros sin filtro aumentarán el daño ocular ya que permiten la dilatación de la pupila y por ende la mayor entrada de rayos UV.

Protector solar

Mínimo factor 30 - piel resistente -. Un factor 45 - piel sensible - es una buena opción.

Protector solar

Ídem anterior.

Cámara de fotos

Liviana.

Cubiertos, plato y vaso

Siempre tener en cuenta el peso y volumen menor.

Linterna frontal

Para caminar de noche con manos libres. Con pilas de repuesto.

Botiquín personal

Con medicamentos de uso general y de espacio reducido.

Bolsas plásticas tipo consorcio

Para guardar la ropa y bolsa de dormir. 4 Unidades.

Polainas

Las polainas evitan que ingrese nieve dentro del zapato cada vez que se hunde en ella y que ingresen piedras en los acarreos de bajada, por lo tanto son muy necesarias.

Termo

Metálico, irrompible.

DNI o cédula, y carnet de obra social

Para trámites personales.

Equipo de higiene reducido al mínimo

Papel higiénico, carilinas, cepillo, dentífrico y toallitas húmedas para bebé.

Navaja o cortaplumas, cinta adhesiva ancha y encendedor

Para usos generales.

Grampones

Pueden ser de diez o doce puntas, de cualquier sistema, correas o automático, se aconseja probar y regularlos antes de la ascensión.

Piqueta

La piqueta deberá ser de unos 50 a 70 cm. dado que se utilizará para la marcha y para realizar auto detención, no para traccionar.

Bastones

El uso de bastones es recomendado, dado que favorecen la marcha y sostienen el equilibrio del cuerpo en terreno suelto, ahorran energía.

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